Trance: No es bueno jugar con la mente

Trance cartelEl director británico Danny Boyle, conocido por películas como Trainspotting, 28 días después y el éxito Slumdog Millionaire, vuelve a darle una vuelta de tuerca a su filmografía con TRANCE.

Simon (James McAvoy, X-Men: Días del futuro pasado) es un asistente de una prestigiosa casa de subastas que presencia el robo del valioso cuadro de F. de Goya “El vuelo de las brujas” por una banda de ladrones liderada por Franck (Vincent Cassel, Los ríos de color púrpura o Cisne negro). Los problemas no vendrán porque Simon sea cómplice directo del robo o por haya traicionado a sus compañeros, si no por olvidar el paradero del cuadro tras recibir un duro golpe en la cabeza.

Después de probar diferentes caminos (la mayoría, violentos) Simon y el resto de la banda deciden probar suerte en el consultorio de Elisabeth (Rosario Dwason: Sin City o Dead Proof), una hipnoterapeuta que ayudará a Simon a recordar cual es el paradero del cuadro. A medida que Elisabeth se va introduciendo en el subconsciente de Simon irán apareciendo recuerdos y situaciones reprimidas que afectarán a todos y darán rienda suelta a deseos enterrados, relaciones violentas e incluso muertes inesperadas.

Como ya estamos acostumbrados, todas las películas de D. Boyle representan un nuevo reto audiovisual para el espectador lo cual le otorgan el extraño adjetivo de director de estilo inclasificable. En este caso, Boyle juega con el fino margen entre realidad y ficción que se establece con los diferentes episodios hipnóticos de Simon y de otros personajes, creando un puzle que se ha de ir armando poco a poco, sin prejuicios, sin ansias ya que con cada nuevo giro se pueden desmontar las teorías creadas previamente. El problema es que de tantas vueltas que da la trama, el espectador llega al final medio mareado o desencantado por la resolución del embrollo inicial.

Evidentemente, para poder crear este efecto hipnótico y casi onírico, la música cuenta con un papel muy especial en la películay por eso el director decidió apostar por un compositor con el que ya había trabajado antes, Rick Smith, autor de las bandas sonoras de Trainspoting, Vanilla Sky o Biutiful. Es tal la intención de usar la música como envoltorio de la trama hipnótica que más de una vez llega a saturar al espectador por prolongar demasiado los crescendos que nos avisan de la llegada de un momento de tensión.Trance cartel2

Tampoco se dejó al azar la fotografía del film, ya que esta era muy importante poder aportar los diferentes enfoques que pudieran combinar para crear el deseado ambiente hipnótico del film. Así que una apuesta sobre seguro fue dejar este cargo a Anthony Dod Mantle, experto en el movimiento Dogma95 y compañero de Boyle en varias de sus anteriores películas.

Como curiosidad para cinéfilos, comentar que para el papel de Franck se pensó previamente en Michael Fassbender o Collin Firth, pero por problemas de agenda no pudieron participar en el proyecto. Y para el papel de Rosario Dwason fueron sondeadas Scarlett Johansson y Zoe Saldana.

Pese al que el planteamiento de diferentes realidades enlazadas ha funcionado varias veces en otras producciones (magistralmente llevadas en la película Origen) Danny Boyle ha dado una vuelta de turca demasiado rápida al tema y no es de extrañar que algún espectador pueda salir “mareado” de tanto giro argumental.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Vista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s